Lo reconocen en las salas de emergencias. Lo huelen en las ambulancias. El alcohol sigue cada vez más presente en los accidentes de tránsito que se producen cada fin de semana en la provincia. Aunque no hay datos objetivos sobre esta realidad, los médicos y enfermeros no dudan cuando sostienen que en más de la mitad de los choques uno de los conductores había tomado varias copas.
"El nivel de alcohol entre los que manejan vehículos y se accidentan sigue siendo altísimo", sostiene el doctor Francisco Barreiro, director de Emergencias de la provincia.
Médicos de los hospitales Padilla y Centro de Salud dijeron que si se comparan los accidentes de motos relacionados con el consumo de alcohol que había en 2007 con los que se registran en la actualidad se nota claramente que cada año aumentan más estos siniestros.
De acuerdo con un estudio realizado en las salas de emergencias de todo el país, incluido Tucumán, por la Secretaría de Programación de la Drogadicción y Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar) la sustancia que tiene mayor prevalencia en las guardias es el alcohol, con un 76,2 %. El 70 % de los que llegan alcoholizados sufrieron accidentes de tránsito.
Las cifras que maneja la Dirección de Transporte también dejan en evidencia que la inseguridad vial se incrementa cada vez más. En 2011, por ejemplo, se registraron 305 accidentes más que el año anterior. Si se compara con 2009, los siniestros aumentaron un 18%.
En cuanto a los heridos, según las estadísticas, el año pasado hubo 660 lesionados más que durante el 2010. El número de víctimas fatales también aumentó. Si se revisa la cantidad de fallecidos en 2007 y se los compara con los de 2011, los números indican que hay un 27% más de muertos en choques.
Las encuestas que realiza la Sedronar también son un buen termómetro para medir si es que baja o sube el consumo de alcohol entre los jóvenes. Y todo indica que este hábito de embriagarse cada fin de semana se mantiene intacto desde 2007. En ese año, el 67 % de los jóvenes tucumanos admitió beber alcohol, mientras que en la última encuesta, el año pasado, la cifra no se movió. La gran mayoría de los que se emborrachan (el 82%) tienen 17 años.